Reiniciando el camino

Estamos todos inmersos en la escena, cada día cuando se levanta el telón, salimos a hacer nuestro papel. Siempre hay alguien que intenta improvisar, hacer algo diferente, salir de esa rutina cansina que nos aburre.

Ahí radica el secreto, la verdadera razón que nos pone en el camino a quienes intentamos hacer algo que impacte. Algo que resulte original, en mi caso escribir, para compartir lo que se me ocurre y lo que siento.

Al mismo tiempo, voy dejando rastros de la forma en que llevo adelante mi vida. Como hago aflorar, como gestiono mis sentimientos y emociones, sin ánimo de manipular. Sino para motivar, para que se animen a dar ese paso, con objetivos propios, con felicidad y buenas intenciones.

Y todo ello, sin miedos, sin pensar en el que dirán, ni en lo que puedan pensar de mí, no es algo que me preocupe. Durante toda mi vida hice las cosas a mi manera, siguiendo las normas que aprendí de mis padres.

Y sigo fiel a todos esos principios éticos y morales que hacen a las buenas prácticas sociales en todos los ámbitos.

Con esa clara conciencia, fui tejiendo mi camino, con criterio propio, atendiendo la información que iba recopilando de los distintos actores y sucesos.

Eso me llevó siempre a ir en el sentido contrario al de las mayorías, cuando todos van hacia un lugar, yo me dirijo hacia el lado contrario y así, hasta el momento, he podido sobrevivir, he podido estar donde elegí estar.

Y sigo en la misma tesitura, intentando aprender, siempre interpretando los movimientos de las multitudes, para valorar hacia donde no debo dirigirme.  Continúo fiel a esa filosofía de vida, que de momento me funciona, me permite disfrutar y ser feliz.

Así voy yendo, así voy desarrollando mi espíritu nómada.