Elecciones, promesas de felicidad

Elecciones a la vista, promesas de felicidad

En tiempos electorales, afloran por todas partes trapos sucios, una larga lista de soluciones recurrentes para viejos problemas. Una amplia gama de escenarios y promesas de felicidad

Quienes ostentan el gobierno, defienden su gestión, aceleran algunas obras para mostrar su idoneidad. Al mismo tiempo, nos recuerdan que su continuidad es vital para no perder lo alcanzado.

Por otra parte, quienes pretenden obtener el bastón de mando, critican y denuestan a los gestores de turno. Todos nos quieren meter el miedo en el cuerpo, algo que se usa desde el origen de los tiempos. 

Para no abundar en detalles, todos conocemos lo bueno y lo malo, lo que han hecho bien y lo que han hecho mal. En verdad, al pueblo no le aportan nada nuevo, pues las cosas se viven en el día a día. 

De un modo u otro, todos quienes intentamos sobrevivir desde nuestra cotidianidad, sabemos muy bien dónde nos aprieta el zapato.

los clásicos griegos

De vez en cuando, releo a los clásicos griegos, me resulta renovador, estimulante, saludable. Además muy ilustrativo de lo poco que hemos evolucionado.

Es verdad, que en materia del conocimientos de todo tipo, hay muchas novedades. Aunque, nuestro avance como personas, como seres pensantes, como sociedad, como ciudadanos, deja mucho que desear. Seguimos siendo aquellos mismos rudimentarios homínidos.

Cualquiera, con un mínimo manejo en materia de comunicación y de redes sociales, puede movilizar a un buen grupo de personas. Y con algo más de habilidad y conocimientos neuro-lingüísticos, llegar a fanatizarlos y hacerlos adherentes incondicionales a todos ellos.

Ni hablar, si esos individuos cuentan con un aparato logístico partidario, con capacidad de organización y representación parlamentaria. Pueden ser sumamente nefastos para toda una nación y de hecho, la historia reciente lo deja muy claro. 

vulnerables homínidos

Esos engaños, que nos transforman en vulnerables homínidos, en los que cae hasta el más pintado, afortunadamente sucumben al tiempo. Es de lamentar, que en algunos casos se requiera de mucho tiempo para darse cuenta. 

Si bien finalmente el pueblo capta el engaño y reacciona, aplicando esa sana alternancia en el poder. Muchas veces, los daños son tan grandes, que su resolución requiere de varias generaciones y recursos, que el propio pueblo tendrá que pagar. 

Así debe ser, tenemos que asumir nuestros errores y responsabilizarnos por elegir mal, por no pensar, por dejarnos engañar, por nuestra comodidad. Y, al mismo tiempo, exigir las responsabilidades que correspondan a quienes por la razón que sea, no gestionaron bien.

Es claro, que no resulta sencillo decidir a quién votar, ningún partido político es claro en sus propuestas. Ninguno llega más allá de emitir algún panfleto, enumerando una amplia lista de buenas intenciones. 

Por mi parte, hace mucho tiempo, deje de considerar a la política y a los políticos como algo útil para generar felicidad. Es indiferente, de la zona del espectro político que sean, finalmente todos terminan cayendo en la misma inoperancia. Unos por temor, otros por cálculos electorales, o simplemente por incompetencia, que me parece, es lo más abundante hoy en día. 

Escasean políticos honestos, dignos, con principios claros, con ideas bien fundamentadas, con ganas de trabajar por la felicidad del pueblo.

Hoy en día, donde cualquiera es un señor, donde cualquiera es un ladrón, como dice la letra de Cambalache. Hoy, donde pululan las tristes sombras, sin una luz que ilumine el horizonte. Hoy, cuando quienes tienen muy claros los principios éticos y morales se van para su casa, asqueados por la corrupción. Hoy, cuando la honestidad y la dignidad en el ejercicio del poder no están de moda.

unos pobres parias esperanzados

Quedamos los homínidos de descarte, unos pobres parias esperanzados, que vamos yendo por esos tortuosos caminos. Rescatando con nuestra humilde singularidad, la capacidad de generar alegría, ilusión, buena onda, optimismo, felicidad y amor. 

Y ahí estamos, dando nuestro mejor esfuerzo, para vivir con independencia de quien ostente el poder. Intentando volver a aquellos conceptos básicos, de aquellos grupos de homínidos nómadas. Que en su trayecto, solo buscaban cubrir las necesidades básicas. Compartiendo todo lo que recogían a lo largo del trayecto, sintiendo la alegría y felicidad que ello significaba. 

Voy yendo sin esperar nada a cambio, solo que alguien pueda esbozar una sonrisa y expresar su alegría a partir de lo compartido. Que solo es el caudal afectivo y emocional que soy capaz de generar.

Por eso, cada día al levantarme, elijo ser feliz y compartirlo. Por eso, al levantarme, elijo dar humilde y dignamente todo mi esfuerzo por mí, por mi familia, por mis amigos, por quienes me rodean. 

Por eso elijo actuar en base a los viejos principios, con respeto a las normas, al esfuerzo personal, a las ganas de salir adelante. 

Por eso elijo salir cada día al camino, con una idea clara, predicar con el ejemplo, sin miedo, sin hacer daño a nadie. 

Y así, cargando con mis dolores y mis penas, generar y compartir mi felicidad, a pesar de todo.