Ausencias y felicidad

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Nuestro proceso vital nos lleva a una acumulación de contactos, desde los primeros momentos con nuestros padres. 

A medida que vamos creciendo, al entorno familiar se van agregando hermanos, abuelos, tíos, primos. 

Se comienzan a sumar las amistades del barrio, de la escuela, del instituto, de las actividades deportivas.

En fin, vienen también los estudios profesionales, el trabajo y todo se va haciendo cada vez más complejo. Creamos nuestra propia familia y así continuamos. 

Durante algún tiempo, todo parecen ganancias, son todas novedades positivas y agradables. La alegría, la ilusión, la buena onda, el optimismo, la felicidad y el amor generados en esas interacciones familiares y amistosas es insuperable. 

la vida también implica pérdidas

Es algo que parece interminable, que perdurará por siempre.Y así, un día comenzamos a descubrir que la vida también implica pérdidas, que algunas de esas personas importantes ya no están. 

Y además de quienes nos rodean físicamente, se empiezan a acumular las ausencias.

A medida que envejecemos, naturalmente vamos quedando en primera linea de salida. Acumulamos familiares, amigos, conocidos y cada vez más ausencias. 

es tiempo de sentir

Los recuerdos pasan a ser un factor tan importante en nuestras vidas, indispensables para disfrutar ciertos momentos. Al punto, que a menudo, nos descubrimos contando por enésima vez la misma anécdota al mismo grupo de gente.

Y cuando eso sucede, significa que debemos comenzar a cambiar nuestro ritmo. Continuar nuestro camino, con más calma, disfrutando más de las cosas sencillas, de los pequeños detalles que nos regala el trayecto. 

Hablar menos, sentir más, gozar de los encuentros con la familia y los amigos. 

Y compartir esos gratos momentos, con quienes nos quieran acompañar. Solo por el simple y maravilloso motivo de sentir que vale la pena ese instante compartido.

recordar y brindar

Así quiero recordar esas ausencias, rememorando los gratos momentos vividos juntos. Desde el recuerdo de mi viejo, de familiares y grandes amistades, que la vida y los años se han llevado.

Brindo por todos ellos, y brindo por todos los que aún seguimos en el camino. Brindo por la felicidad de ser, de estar y de sentir. Brindo por lo que nos resta por vivir. Salud!!!!!