¿Y después qué?

Ante la realidad, que supera ampliamente la ficción, surge la pregunta, y después qué? Muchos se preguntan a su vez, habrá un después? 

Sí, siempre lo hay, la humanidad ha pasado y superado innumerables episodios epidémicos y bélicos mucho más cruentos. En todas esas oportunidades con menos recursos científicos, técnicos y económicos. Hoy estamos en una posición mejor, aunque igualmente grave y devastadora desde todo punto de vista. 

como un huracán

Saldremos de ésta, será como si un huracán nos hubiera pasado por encima. Y luego al pasar la tormenta, ante el olor característico de los restos diseminados, sentimos la vida que se anuda en la garganta. 

Esa primera impresión nos subyugará, nos llenara de dudas y daremos gracias a Dios por la nueva oportunidad. Y ante la realidad, surge la pregunta, ¿por dónde empezar? Lo primero, despejar el terreno, hacer limpieza, recuperar lo que se pueda y reiniciar el camino. 

Dar esos primeros pasos, con un objetivo claro y sabiendo quién nos acompañará en el esfuerzo, es vital. 

frentes que se abren

Son frentes que se abren al mismo tiempo y generan ansiedad e incertidumbre, propias de la efervescencia del momento. Saldremos todos al mismo tiempo, casi en las mismas condiciones físicas. Y quienes encuentren la claridad mental, espiritual y anímica, estarán en mejores condiciones para encarar el camino.

Muchas cosas van a cambiar, de hecho ya se están procesando algunas mutaciones mentales y espirituales, a partir de tomar conciencia. Confirmamos que todo está relacionado con la vida, con el modo de encararla y disfrutarla. Descubrimos nuestra capacidad para generar alegría, ilusión, buena onda, optimismo, solidaridad, felicidad y amor desde las cosas simples. 

Con esas emociones positivas a flor de piel y las necesidades básicas satisfechas, estaremos en condiciones de hacer todo lo demás. 

En paralelo, vendrán otros aspectos de la vida cotidiana, que nos exigirán consideración y decisiones. Volver a las actividades laborales, donde también será necesario ponerse manos a la obra todos juntos, para sacar las cosas adelante. 

preservar la empresa

En cada empresa, más que nunca tendremos que asumir el desafío y el compromiso personal. Volcarnos en cuerpo y alma al trabajo en equipo para volver al camino.

Será imprescindible un gran esfuerzo desde cada puesto de trabajo, cada pequeño detalle contará cómo un gran aporte al equipo y al resultado final. La continuidad de la empresa y con ello, la salvaguarda de cada puesto de trabajo. El rescate de un salario, imprescindible para mantener dignamente a la familia.

El día después, significa para todos quienes trabajan en una empresa, honrar la primera máxima del empresario, preservar la empresa. Que siempre implica decisiones difíciles, sacrificios y grandes esfuerzos para sostener la fuente laboral. Y como nunca, esas máximas, esos sacrificios y esfuerzos deben ser asumidos por todo el equipo. Es el momento para que cada miembro de la empresa se erija en líder de su propio emprendimiento, su tarea, su puesto de trabajo, su familia, su vida.

planes de contingencia

Luego, cuando todo se ponga en marcha, llegará el momento de hacer balance, de exigir y depurar responsabilidades. Así seguiremos dando respuesta a la pregunta, y después qué? Pero primero es prepararse, física, mental y espiritualmente para la reconquista y reconstrucción. Y a no olvidar los planes de contingencia, una de las enseñanzas claras de ésta crisis sanitaria.