Y ahora, ¿qué? ¿Ya es después?

Y ahora, ¿qué?, como siempre, el mundo sigue su camino, su rutina girando y girando. Peregrinando por el universo donde en apariencia todo está en calma y donde sin embargo, todo cambia rápidamente. Está insignificante pandemia, resulta ser una minúscula partícula del cambio universal constante. 

Los sobrevivientes, estaremos en condiciones de darnos cuenta de esa insignificancia. De lo caducos que somos, de que casi nada es lo que parece, de nuestros yerros. Pero además, estaremos en condiciones de percibir la importancia del ahora. Ese presente cierto, real, que nos exige darlo todo. Después, nadie sabe lo que va a suceder transcurridos unos minutos. Ese tiempo futuro, que tanto nos preocupa, será, si se transforma en presente.

hay objetivos cumplidos

En principio, aparentemente hay objetivos cumplidos, la economía mundial se ralentizaba. Hacía falta remover todo para cambiar el ritmo y apareció el coronavirus. Algo un poco menos cruento que una guerra mundial y con consecuencias económicas similares. Una reconstrucción diferente, con perspectivas de un efecto rebote y crecimientos altos durante un tiempo. 

De momento todavía seguimos empantanados en la pandemia, sumergidos en un siniestro espectáculo. Una trama virico-político-económica de proporciones inconmensurables. Somos espectadores y víctimas de alguna de esas plagas. También, blancos de toda una serie de teorías, que agitan nuestros miedos al viejo estilo, con la ira divina. 

Así, hacen aflorar los viejos fantasmas que nos siguen asustando. Monstruos creados para controlarnos y manejarnos según las conveniencias del momento. Hoy son virus naturales o artificiales, mañana chips o nanobots inyectados a través de las vacunas. En fin, una batería de argumentos y discursos que van de un extremo al otro del espectro teórico. 

Esos seres oscuros creados para activar nuestros miedos e inseguridades, nos sacan del balance interior y alteran nuestro equilibrio natural. Ya desde tiempos inmemoriales, esos temores son utilizados para mantenernos a raya. Los usan para levantar muros que impidan transgresiones a límites imaginarios. 

Y ahora

Y ahora, ademas de agitar aquellos miedos, también agitan el miedo al desplome económico financiero del mundo. Aunque parece que da igual. Quienes manejan, continuan agregando ceros a la infinita lista del debe y emitiendo billetes. La economía global, donde casi nadie queda afuera, alimenta esa vertiginosa escalada de crecimiento. Son cifras enormes en materia de facturación y dividendos. Muchos de ellos producto de la especulación, o la buena gestión empresarial. Lo escandaloso, es que muchas de esas empresas canalizan sus ganancias por paraísos fiscales. En esos lugares, en los últimos tiempos se han acumulado enormes sumas de dinero. Proviene de delitos fiscales en su gran mayoría. El monto de impuestos evadidos o eludidos, sigue siendo un importe escandalosamente alto. 

Muchos de quienes luchamos cada día por sostener la maquinaria en funcionamiento. Que no tenemos una red en paraísos fiscales, quedaremos por el camino. De todos modos seguiremos emprendiendo, es nuestra naturaleza, caernos y levantarnos una y otra vez. Somos capaces de renacer de las cenizas, de volver al camino, sobrevivientes sistemáticos. 

Una deflagración económico financiera, que por lo visto se verá nuevamente aplazada, activaría una depuración amplia. Quitaría del medio a oportunistas, dejando el terreno libre a quienes renacemos de las cenizas.

la mentira y el engaño

Y ahora, los incompetentes okupas de turno se permiten el lujo de seguir viviendo de la mentira y el engaño. Aunque nos va quedando la esperanza de algunos pocos buenos inquilinos. Personas que gestionan adecuadamente los bienes de todos. Desconectados de ese voraz mundo de la falacia. Gente que con hechos concretos y llamando a las cosas por su nombre, se van abriendo camino. Que se vienen erigiendo como nuevos lideres. Quienes han entendido la mejor forma de combatir la mentira, con verdad y transparencia real. Combatiendo en serio la corrupción y asumiendo la responsabilidad que les corresponde. 

Aún no es después, aunque nos vamos aproximando paulatinamente. Es un camino estrecho y sinuoso. Con muchos obstáculos y dificultades inesperadas, pero que seguimos transitando. Unos con más prisa que otros. Y esos que recortan las esquinas, arriesgan su salud y la de quienes les rodean, haciendo todo mas lento y engorroso.

Las prácticas que vamos incorporando, tampoco son definitivas, algunas deberemos modificarlas. Los excesos en el uso de desinfectantes, puede llegar a ser nocivo. En particular, por la modificación de la flora microbiana natural. Un conjunto que resulta ser nuestra primera barrera de protección inmunológica. Claramente debemos lavarnos las manos con mayor frecuencia y mantener una higiene personal cotidiana. Utilizar los tapabocas, desinfectar, atender recomendaciones de las autoridades y médicos de cabecera. 

necesidades básicas

Por otra parte, en todo esto existe un elemento muy importante, alimentarse adecuadamente. Cubrir nuestras necesidades básicas es fundamental. Nos aportará los elementos esenciales para la vida. Sustancias imprescindibles para resistir cualquier embate. Cubriendo esas necesidades, nos mantendremos física, mental y espiritualmente en condiciones. 

Pero además, tendremos la energía suficiente para hacer aflorar sentimientos y emociones también vitales. Forman parte de esa batería de recursos con los que todos debemos contar y ser capaces de generar. Tenemos que activar los generadores de alegría, ilusión, buena onda, optimismo, solidaridad, felicidad, amor y esperanza. Qué además debemos contagiar.

Ser capaces de crear una contra pandemia continua de regocijo, afecto y confianza. Una buena respuesta a las preguntas del encabezado. Tanto por él ahora, como por y para él después. Por nosotros y por todos.